¿Cuánto peso del intangible puede cargar el ser humano? Mientras veía el nuevo documental de BTS: El regreso, que resume en menos de dos horas el trabajo de un equipo que no solo está conformado por siete personas sino tal vez por decenas y luego por cientas, quizás en los últimos nueve meses.
Verlos reunidos en Los Ángeles después de pocos días desde su descarga del servicio miliaria no paraba de pensar, en que el cuerpo humano tiene una resistencia increíble y sin embargo, creo que solemos llevar cargas más pesadas, de las que toleramos; la cuestión es que como no las vemos en una mancuerna, creemos que siempre podemos con ella.
Lo que vemos no es del todo real
Lo bonito de esta historia, es que esa carga la podemos sentir. Cuando vemos seres humanos a través de una pantalla solemos por naturaleza, olvidarnos de que hay una construcción de un discurso, que todo lo que se ve allí tiene algo de ficción, y aunque lleguemos a creer en la cercanía de compartir un mismo espacio es imposible asumir una manera de vivir por lo que vemos dentro de un cuadro en un plano de cuatro segundos o tal vez diez.
Sin embargo, resulté envuelta, me olvidé por un instante de las marcas de enunciación del filme, de que detrás había un director, editor (tal vez varios) y todo un equipo que hizo una obra, me encanta la construcción del documental y del arte de contar historias a través de la pantalla.
Ser humano entre millones; BTS
Lo único que comparto con los chicos es que soy una humana intentando vivir la vida como me da la gana, yo quizás tengo más libertad solo tengo dos padres preocupados por su hija y no me puedo comparar, (ellos siete son un fenómeno de la música y el entretenimiento donde son millones preocupados por su forma de gastar su vida) pero mientras escuchaba a Namjoon hablar sobre cómo se sentía, la presión del exterior y dentro de sí mismo, y sobre lo muy poética que puede ser la vida, me sentí tan viva como él; sentirnos vivos también es no querer nada más que llegar a casa y apagarlo todo.
He ido conociendo en mis últimos 5 años la historia de los siete como artistas y creo que, muchas cargas se soportan por el amor y la familia, no solo hablo de familia como vínculo sanguíneo, sino también de las redes que construyes con quienes llevan una carga parecida a la nuestra.
El poder de tener esa red está en la libertad de ser como individuo y coexistir más allá de la condescendencia con el otro, aceptar la diferencia, el criterio, la perspectiva. No hay cultura donde la comida no sea un pilar de la familia y en este caso también el soju, ellos en la mesa, riendo y siendo libres, una imagen que expresa poesía de la cotidianidad de la que amamos las personas, instantes memorables que suelen pasar desapercibidos.
Los desacuerdos, las decisiones y las diferencias personales…y todo lo que nos hace diferentes, son parte de ese amor que a un mundo que vive una doble vida le cuesta entender.
La virtualidad y el admirar desde la frontera
Cuando terminé el documental, me fui a las redes sociales. Como siempre, la pantalla se convierte en excusa para aferrarse a interpretaciones y juzgarlo todo. Ese mundo virtual, que creemos tan real, en realidad no existe; la libertad que sentimos allí suele sobrepasar los derechos del otro. Y aunque una superestrella como ellos tenga millones de visualizaciones en minutos, eso no la eleva a otro mundo: sigue existiendo sobre este hermoso planeta con todos los demás.
Aunque no coincidamos físicamente con ellos, y lo más cerca que estemos sea verlos sobre un escenario, ese debería ser nuestro límite: admirarlos por lo que hacen, sin pretender vivir sus vidas. La distancia no los hace menos humanos, pero nos recuerda que la admiración tiene fronteras. Que pagues por verlos o que su vida económica dependa de millones de fans no cambia que sigan cargando sus propias responsabilidades y viviendo su vida.
A pesar de que nunca nadie de afuera podrá entender el sentir del otro, mi perspectiva se queda en el poder de verlos a los ojos, aunque a mí no me hayan visto. Son humanos, anhelando hacer lo que aman, con un alma que solo desea vivir como persona normal mientras conecta con quienes disfrutan de lo que hacen. Incluso quienes, como yo, soñamos con vivir de lo que amamos sin perder el derecho a equivocarnos y a vivir la vida. Total, hasta ahora, solo tenemos una.
Memoria, tiempo y nostalgia…
La decisión de pasar el resto de la vida en una sociedad con otros parecidos a nosotros puede ser maravillosa, pero como todo en la vida incluso en el amor, es una elección de todos los días. Los siete viendo imágenes de su proceso, recordando los años que han pasado juntos, sus victorias y sus caídas. Uno se da cuenta de que el ser humano no olvida, pero cuando hay una imagen, el sentir de ese instante viene a nosotros puro e intacto, incluso más intenso, potenciado por la nostalgia del pasado y la expectativa del futuro, que siempre es incierto. En esos instantes, su humanidad se siente tan cercana y real, que es imposible no comprender que cada paso que dieron estuvo cargado de esfuerzo, amor y sacrificio.
Preguntas que tienen respuestas aunque a veces olvidemos
¿Por qué esperamos que personas como Jin, Namjoon, Yoongi, J-hope, Taehyung, Jimin o Jungkook no vivan sus estaciones naturales del camino?
¿Por qué no pueden perderse, aunque sean estrellas, si el espacio sigue siendo infinito?
¿Por qué hacemos su carga aún más pesada, cuando podríamos ayudar?
¿Por qué asumimos verdades que construimos como absolutas?
¿Por qué el entretenimiento deja de serlo cuando olvidamos el derecho a la libertad de quien está detrás de la pantalla, solo por elegir dejar ver un poco de sí?
Aunque una familia sea de dos, de siete, de cientos o de millones cada uno lleva una carga, que suele alivianarse cuando vemos al cielo, cuando abrazamos a otros a veces con palabras como V cuando le dijo a Jin —“¿Qué te agobia tanto? —No sé ni qué hago aquí —respondió Jin, a lo que V dijo: —Yo tampoco”, aunque BTS, tenga claro su impacto en el mundo, nunca han dejado de ser personas viviendo y trabajando para vivir, que intentan como todos levantarse a hacer algo con propósito cada día.
Volver a la raíz, siempre nos dará respuestas
Es parte de la vida cuestionarnos, más que cuestionar a otros, y si no lo hacemos es porque quizás algo dentro de nosotros está muriendo. Es parte del camino dejar ver nuestra identidad y construir eso que hemos pensado mientras intentamos dormir o en nuestros sueños y anhelos, como una versión que queremos darle a nuestro mundo de quienes somos. No importa que sean tres personas las que constituyan ese mundo; como en el caso de ellos, sean millones, la intención quizás ha de ser la misma.
Mucho del peso de esa carga intangible no viene solo de ellos mismos, sino de los demás: de la mirada del mundo, de las expectativas, del juicio ajeno. Y desde mi perspectiva personal, volver a la raíz, a donde todo empieza, a la identidad propia, a esos momentos en los que fuimos nosotros sin pensar en complacer a nadie, es lo que hace que todo tenga sentido. Ver su anhelo por Corea, su compromiso por seguir representando lo que son, su regreso a sí mismos, se siente como una respuesta a la pregunta inicial: cuánto puede cargar un ser humano y cómo puede seguir viviendo con dignidad y propósito.
Posdata: En el álbum Arirang que se promociona en este filme, no solo se siente la búsqueda incansable por lograr una buena compilación de canciones para su regreso como banda, sino también la búsqueda en la vida misma: de ellos y de nosotros, todos juntos.

