Vojabés: El universo que cabe en un podcast

En un café de Valencia, entre el ir y venir de la gente, hablamos de Vojabés el podcast: un proyecto movilizado por la nostalgia del inmigrante que, desde lejos, añora su país, su cultura y sus raíces. Al otro lado del charco, nos sumergimos en El Guayabito, el “Macondo” de Felipe Muñoz, su creador.

Todo territorio tiene sus personajes e historias, y El Guayabito no es la excepción. Está lleno de anécdotas y figuras típicas: episodio a episodio, el “vojaberso” ha construido una radiografía satírica —y a veces escatológica— de cualquier pueblo colombiano, con un humor que incluso cualquiera podría entender en cualquier parte del mundo. Eso sí, terminas untado de jerga valluna, porque allí, desde el nombre mismo, está su origen.

Partiendo del drama necesario para construir historias que atrapen, y con la intención de convertirlo en un humor coloquial y auténtico, Felipe —oriundo de Pradera, un pueblo del Valle del Cauca— se define como un narrador curioso y creativo.

“Empecé a escribir en un primitivo Facebook cuando tenía quince años, y luego pasé a escribir en Wattpad…”, recuerda. El primer episodio del podcast nació en esa época: cuando, siendo aún muy joven, ya era todo un cuentacuentos.

Ha logrado combinar sus profesiones y pasiones en este proyecto. Por un lado, como psicólogo inspirado en los arquetipos de Carl Jung; por otro, como productor musical. Desde hace más de un año reúne a sus personajes cada viernes y narra cortas historias de ficción basadas en la vida real, ambientadas en un paisaje sonoro creado junto a Leonardo Laytón, otro creativo “empeliculado” con la causa. Juntos fundaron este pueblo en el inmenso universo digital.

Felipe Muñoz – Creador de Vojabés el Podcast

Noticias, vecinos, amigos y familia son la musa del universo narrativo. ¿Quién no ha conocido, o no ha sido alguna vez, como doña Satur —personaje de la segunda temporada—, esa mujer que reza, peca y empata? Imprudente, racista y chismosa, es criticada desde la burla y el humor, “para que —como dice su creador—, bajo el castigo freudiano, se labre su propio destino y desgracias”.

Por otro lado, están esos episodios que recogen anécdotas un tanto asquerosas, esas que solo se cuentan entre amigos de confianza. Como El Toke Fest (escúchalo en Spotify aquí), que rememora un momento real: un toque con su banda que terminó entre risas y vómito, cuando la mezcla de ron barato y asco colectivo se impuso al ritmo. Entre carcajadas, Felipe me contó ese episodio, pero también la nostalgia que sintió al compartirlo con sus amigos: el tiempo y la vida se han llevado incluso a algunos de ellos.

Crear historias disruptivas es su objetivo: relatos con giros sorpresivos que marquen, porque en su pueblo también hay personas dedicadas a la corrupción; civiles, políticos y religiosos de moral torcida. Hay historias fuertes, como El bombazo (Escúchalo en Spotify aquí), inspirada en lo que pudo haber sido una tragedia social de su pueblo:

“En este episodio, dos personas intentan poner una bomba en el parque principal durante la celebración del 31 de octubre, donde había unos tres mil niños reunidos. Pero la bomba les estalló en las manos, dos calles antes de llegar, y ellos fueron los únicos muertos.”

Estas historias, intenciones y crudezas son parte del universo de Vojabés. “Es un contexto que nosotros conocemos e identificamos —dice Felipe—. Aunque puede ser un poco peligroso, pienso que uno tiene que tener el carácter para defender lo que piensa, lo que cree, y decirlo, aunque incomode.” Esa, afirma, es la esencia del proyecto: la libertad de contar historias sin miedo, aunque respaldado por la ficción.

Con más de cincuenta episodios, Vojabés te envuelve en sus dramas, chistes y personajes, que puedes identificar incluso en tu entorno cercano. Cada uno tiene su voz, y casi podría decirse que hay un pueblo real detrás de ellos, caracterizado por sus particularidades y exageraciones. El equipo que hay detrás espera llevarte de paseo por sus calles, hasta que vivas como un vecino más de El Guayabito. Aunque, en realidad, ya lo eres.

El podcast tiene su canción oficial: El diablo en Juanchito, producida por el mismo equipo. Nace de una historia que ha atravesado generaciones en distintos rincones de Colombia. Se dice que un hombre galante y guapo bailó con una chica bella y popular en una discoteca muy famosa; en medio de la fiesta se transformó en diablo, y ella, enloqueció. Como parte de ese folclor urbano de finales del siglo XX, la canción que abre cada episodio inspiró un cortometraje realizado por latinos residentes en Valencia, donde algunas calles sirvieron de escenario para dejar sonar y bailar esa salsa con toques de bolero.

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Felipe dice que ni Vojabés ni El Guayabito existirían si no fuera migrante, pues es ese amor por su país lo que sostiene el proyecto. Funciona como un catalizador de emociones, le refuerza el sentido de pertenencia y lo hace querer aún más a sus personajes, porque en cada uno de ellos —admite— hay mucho de la gente que recuerda: algunos con cariño, otros con terror.

Antes de despedirnos, me contó que ahora también escribe historias de misterio y terror, junto a su amiga Juls Estrada han creado otro espacio: Lo que susurran las sombras (escúchalo en Spotify aquí), donde se reafirma como creativo y, sobre todo, como contador de historias.

Descubre aquí Vojabés el Podcast o Síguelos en Redes sociales: @vojabeselpodcast

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